EL CHIRINGUITO o Un domingo de verano

Sábado noche superado. Superado el bodrio de salsa rosa y el bajón rollo “qué sola me siento”. Cambio de rollo por “qué bien estoy solita!”.

Domingo, día del Señor: del Señor Chiringuito. Llamada a mi amiga G a través de Skype. Me escucha con un retardo de unos diez segundos, oigo que me habla y parece que responde a la pregunta que le acabo de hacer, pero no, me responde a la que le hice 10 segundos atrás! Confusión total, me explico.

Esta es la conversación que deberíamos haber tenido:

1. “¿Qué tal estás hoy?” – “BIen”

2.”¿Me oyes bien?”  – “No”

3. ” Podríamos hacer algo esta noche, no? – ” “Me parece bien”

Sin embargo, debido al “decalage” (oui, oui, mon amour), ésta fue la conversación real:

1. ” ¿Qué tal estás hoy?”- (No hay respuesta)

2.  “¿Me oyes bien?”  -“Bien”

3.  “Podríamos hacer algo esta noche, no?” – “No”

4.  “¿Por qué no te vas a que te folle un pez?”  – “Me parece bien.”

5. “…” –  “¿Y a ti qué te pasa?”

Así que después de estar un buen rato manteniendo un diálogo de besugos, pudimos quedar en su casa a eso de las 7. Pánico. Me entra ataque obsesivo de limpieza. Me da por fregar el sálon a fondo. Uffffff las balas de paja se suceden ante mí cual Spaguetti Western. Me enfundo guantes, mascarilla, escoba, recogedor, aspiradora, fregona, cubo, limpia-muebles, limpia-hogar, Diossssssssss ya estoy cansada antes de empezar. Locura total. Mueve muebles, quita cosas, limpia cosas, vuelve a poner muebles, aspira todo pero todo todooooooooo, incluido el sofá, cables de la tele, consola, dvd, teléfono, hostias en vinagre. Me sueno. Mis mocos son negros. Tengo polvo hasta en los riñones. Necesito cura de desintoxicación. Fiu! Ducha, peine, maquillaje, modelito y vámonoooooooooooooooos a casa de G.

Suuuuubo las escaleras de la casa de G y las vueeeeeeeeeelvo a bajar porque vamos a comprar algo de beber. 10 minutos más tarde volvemos, Ella con una botella de whisky y yo con una litrona de cerveza y una botella de Kas para hacerme claritas. A los 15 minutos aparece nuestro amigo A. Más bien es amigo de ella, para mí es un conocido, pero vamos, buen rollo. Chunda, chunda, chunda, empezamos a beber cada uno lo suyo y a decir gilipolleces cuando, de pronto, Oh! Mon Amour! Asoma la cabeza desde su habitación F, el compañero de piso de G, que es , mira tú por dónde, francés. Habla tan mal español, pero tan mal tan mal, que entre el pedo que me estoy cogiendo (sí, sí, con claritas me pongo pedo, qué triste) y su acento, no le entiendo nada. Sólo veo que el pavo me mira y requetemira pero yo como si naaaaaaaaaaa. Qué dura, ja. Tras beberme casi la cerveza entera con su correspondiente ración de Kas de limón, decidimos irnos al Chiringuito. Como yo no me monto en mi moto cuando bebo, me subo en la de A, que tiene un aguante que pa qué, no asimila lo que bebe, tan tranquilo el tío, oye.

Mientras, G coge su bicicleta y F decide irse en metro porque no le quedan más narices. Llegada al chiringuito. Qué panorama. Las 22.30. Música House-Techno no sé qué ( nada hortera). Torsos desnudos moviéndose frenéticos, marea humana. Nos abrimos paso entre piropillos y nos hacemos un hueco en la arena. Plantamos nuestras bebidas y nos ponemos a bailar y a beber. Al cabo de un rato (más de una hora) llega F que, mira tú por donde, se había parado a cenar en un sitio, hala, toma ya, por mis huevos. G se empieza a poner pedo pero pedo pedo pedo. Ya no tiene ojos, sólo dos semáforos verdes. De pronto, una tipa que no conocemos de nada la mira y se acerca a ella lascivamente. Coño, a que se la quiere ligar. Po zi. Como G es más puta que las gallinas, la mira, empieza a bailar con ella y halaaaaaaaa, venga morrrreeeeo, y como por allí no hay salidos ni na, les empiezan a hacer corro. Hubo uno que casi mete la cabeza en medio, por favor!!! De verdad que hay tíos que parecen sacados de un monte. De pronto escucho a la tipa que le suelta a mi amiga G: “Me he enamorado de ti”. Hostia, la jodimos, pienso, no sabes la que te espera, nena, que G es mi amiga, pero menuda elementa que está hecha, no lo sabes tú bien”.

Segundo foco: mi “conocido” A.  Aparece un peruano con menos cara de peruano que yo de monja. Bastante mono y muy simpático. Lo mira, se pone a bailar, se acerca y haaaaaaaaaaaaaaaaaaaala, venga morreo. Dioooos, pero dónde estoy, Sodoma y Gomorra??? La gente ya no se dice hola ni na de naaa? Mientras, F me mira y yo que ni caso, y cada vez que me habla le entiendo menos. “F, repite, hijo que no sé qué dices”. “Que digo que pog qué no bailas, si tu bailas muy bienn”. Y voy y le suelto: “No, es que yo sólo hago streaptease, previo pago”. Y el francés medio muerto, se me queda mirando y me dice: “Pego lo dises en seguio?” Y yo: “Claro, claro” Solo por verle la cara que puso mereció la pena. Volvamos a G. Su pretendienta se da el piro y la tía, taja perdida, empieza a bailar con un garrulo-pecho descubierto y gorra. Con lo tiquis-miquis que es ella para los tíos, me arrepiento mucho de no haber llevado cámara para porder hacerle chantaje al día siguiente. Pues eso, se pone a bailar con el pavo este, el tío todo taja pero nada tonto, empieza a meterle mano y la otra que se deja. Mientras, un paqui, viendo la situación y queriendo meter baza, se acerca a G y empieza a meterle mano también mientras bailan los 3 en plan sandwich. Diossss, lástima de cámara. El francés no hace más que rescatarla (“Pog favog, dejagla en pas”) y G, pedo perdida, que no, oye, mira que se pone cabezota la tía cuando está pedo. Y halaaa, venga a bailar entre un garrulo y un paqui.

Nos da la una de la mañana. El cabrón de A se pira con su rollete peruano y, teniendo en cuenta que me había traído en su moto, me deja más tirada que una colilla. G se va con su bicicleta. No hay metro. Sólo queda buscar un taxi con F. Pasa una hora hasta que encontramos un puto taxi que nos lleve a casa de F y G , donde yo tengo mi moto. F ve el percal y se da cuenta de que de mí poco va a sacar (sexualmente hablando) así que ni corto ni perezoso, para al taxista. “Yo me quedo aquí, voy a veggg a una amigaaa” ,y se pira. Hala, llego al portal de G y ahí sigue mi moto, solita, esperando a que la lleve a casa (más bien ella a mí).

Vaya noche de chiringuito. Si lo viese Georgie Dann…

Sorpresa: cuando llego a casa (ya son las 3) me acuerdo de que tengo una lavadora sin tender desde las 6 de la tarde, dioooooooo!!!!!! Para qué coño me habré ido de la casa de mis padres? Snif!

PD. Al día siguiente G me dijo que de las pocas cosas que se acuerdaba era de haberle pisado el pie con la bici a una prostituta y que ésta casi le da de hostias en la calle. Si es que no se le puede sacar de casa…

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Un comentario en “EL CHIRINGUITO o Un domingo de verano

Talk to me, baby

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