Hola, soy rara.


Siempre me han dicho que soy muy rara. Y que tengo mala hostia (pero este es otro tema). Hoy voy a hablar de lo de rara, aunque no sepa muy bien qué es eso, puesto que para mí es ser normal, así que lo haré basándome en cosas que me dicen los demás. Porque, ante todo, ¿qué es ser raro? O, ¿qué es ser normal? ¿Cuándo deja algo/alguien de ser normal para pasar a ser raro? Antes me sentaba mal me que hicieran saber lo rara que soy. Ahora, hasta me gusta. Me he cogido cariño en ese sentido, mira tú por dónde.
He aquí algunas de las “rarezas” que me caracterizan:

1.Me aburre la gente, en general. Es decir, me cuesta mucho encontrar a gente que me satisfaga. Las conversaciones normales y corrientes me hastían, me provocan náuseas y ganas de despedirme rápidamente. Siento que la cabeza se me va y que ya no estoy con la persona que me habla. Me pasa mucho con una compañera de trabajo, a.k.a. Tíapesada o Compañerasquerosa o Zorrainmunda .Se me planta delante  y me empieza a contar mil chorradas que me importan nada o nada menos dos. No veas lo difícil que es escapar de esa situación, ya que estás en tu puesto de trabajo y no puedes escapar (a menos que digas que vas al labavo, cosa que puedes hacer una vez, pero no 10 veces seguidas, digo yo). Un día me contó la historia de sus perros de la A a la Z, de TODOS sus perros, de los que tuvo durante TODA su vida (a esto hay que sumarle historias adyacentes y ramificaciones de las mismas). Y para que yo me aburra de una historia de perros…Aunque el caso de Tíapesada es muy concreto, el aburrimiento es algo que me ocurre con demasiada frecuencia. Incluso el autoaburrimiento es algo normal en mí. Pure insatisfaction, babe.

2.– Me encantan las lentejas pero detesto el puré de lentejas. Diréis que es lo mismo. PERO NO LO ES. Las lentejas son cositas pequeñitas que masticas y están muy ricas. El puré de lentejas es una masa ajjjquerosa de color verde que no sabe a lentejas. Al menos, en mi cerebro, no.

3.– Utilizo unas gafas de color naranja para cortar cebolla. El hecho de que sean naranjas es casual. A ver, soy hipersensible en todos los sentidos, un coñazo. Total, que pelar cebollas no iba a ser menos. Empiezo a llorar como una plañidera en Semana Santa, lo paso de mal…. Un día, en mis tiempos de azafata, trabajé en una fiesta de Absolut en la que regalábamos gafas amarillas y naranjas. Yo me puse las naranjas, y me las traje a casa. Desde entonces, se han convertido en mis gafas pela-cebollas. La mar de prácticas a la par que fashion, que el hecho de ir protegida no me pille sin arreglar, no vaya a ser que venga el vecino de abajo a pedirme sal…


Gafas cortacebollas yeah.


Absolut Onion Glasses.



Me las quitan de las manos, "hoygan".


4.– Lloro sin parar con las películas de perros. Es una cruz. Para mí y para quien ve la película conmigo. En otro post ya hablaré de mi debilidad por los perros. Creo que es algo enfermizo y patológico. O quizá en otra vida fui perro. O fui una persona muy mala que maltrataba a los perros y en esta sufro mucho por ellos. El caso es que como salga un perro en una película y cobre un mínimo de protagonismo, a la que quepa la posibilidad de que le pase algo, ya sea que se pierda, que lo atropelle un coche, que se pelee con otro perro, es un horror. Me convierto en Candy Candy y empiezo a moquear. Ni las cebollas consigen esto.

5.Soy valiente y cobarde a partes iguales. Si se me mete algo entre ceja y ceja, no hay dios que me lo quite de la cabeza, da igual si tengo que viajar al otro extremo del mundo. Cosas que a la gente “normal” le parece todo un logro de valentía, gallardía y honor, a mí me resultan la mar de naturales. En cambio, la cosa más mamona y estúpida me puede resultar altamente angustiosa y difícil de hacer.

6.– Me basta con un polvo. No necesito otro al cabo de cinco minutos ni de media hora (eso sí, en el primer polvo dámelo todo, baby, que yo haré lo mismo). No tienes que hacerte el machito. Me gusta dormir, tranquilo. Por cierto, puedo estar mucho tiempo sin follar y no estoy loca. Lo digo porque últimamente parece que el que no folla porque no le da la gana es que está mal de la cabeza.

7.– Al hilo del punto anterior, a menudo estoy cansada. Y cuando digo “tengo sueño” me molesta mucho que me pregunten cuántas horas he dormido. Porque puedo haber dormido 8 y tener sueño, o haber dormido 10 y tener sueño. Y auń me molesta más que me contesten “pues yo he dormido 5 así que tú no puedes tener sueño”, a lo que suelo morderme la lengua para no decir: “no sabía que mi sueño venía determinado por la cantidad de horas que tú duermes, so patán!” Y sí, me lo he hecho mirar. Y no, no tengo ninguna enfermedad extraña. Y sí, ya he intentado habituar el cuerpo a dormir menos horas. Y no, no ha dado resultado.

8.- También al hilo del punto anterior, como encuentre algo que me interese, le pueden dar mucho por saco al sueño.

9.– De niña odiaba las barbies. Me parecían asquerosas. Me molaban las Barriguitas. Y me gustaba disfrazarme de indio, no de india (aunque fuese un día normal y corriente) y coger mi miniescoba y mi minirecogedor e ir barriendo la casa adelante. La miniescoba fue un extraño regalo que me encantó. Extraña imagen esa de ver a una niña vestida de indio barriendo la casa en un día laborable.


Me cuesta mucho imaginar mis rarezas. Ya os he dicho que para mí son cosas normales, por lo que me baso en opiniones ajenas. Así que este post sólo tiene 9 puntos, aunque mi persona daría, estoy segura, para muchos más…

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7 comentarios en “Hola, soy rara.

  1. Mujer, yo coincido plenamente contigo en casi todas, con especial intensidad en la uno y la tres y… joder, es que a los perros los deberían dejar en paz en las películas (¿cuenta el lobo Calcetines de “Bailando con lobos” madre mía qué llantina…)
    Bueno, creo que, para abreviar, lo único en lo que no estoy de acuerdo es en lo del puré de lentejas (soy una zampabollos, passa?) y lo de los polvos (si ej que no tengo medida con lo que me gusta)

    Feliz lunes

    • Pola:

      “Calcetines” claro que cuenta. Y cualquier bicho susceptible de ser maltratado, mordido o abandonado en una película.

      Lo de los polvos voy a tener que modificarlo 😀 no me entiendo ni yo (cómo voy a pedir a los demás que me entiendan, entonces?)

      Te iba a proponer como candidata para entrar en mi club, pero si te gusta el puré de lentejas… 😛

      Gracias por tu comment. Saludos!

  2. Te tendrás que currar más lo de rara, ¿eh? Porque con esos puntos no llegas. Inluso podría coincidir en varias cosas, aunque en algunas lo evito… si sale un perro en una película la dejo de ver.
    Un beso.

  3. Rara? bueno, no conozco a ninguna chica motorista (lo mismo el raro soy yo).
    Del punto 1 y el 4, ¿se deduce que lo que te contaba no era triste o que lo de llorar es exclusivo de las películas? Yo lloré con una de perros, “Atado a tí”, de lo mala que era sobre todo.
    En mi curro me pongo auriculares cuando me levanto antisocial, funciona muy bien.
    Las gafas de cortar cebollas molan! voy a buscarlas por ebay
    me gusta MUCHO tu blog!

    • Querido Jac a.k.a. El que Ostenta el Título Mundial de Rancio:

      Del punto 1 y el 4: se decuce que Tíapesada es la única persona que conozco capaz de aburrirme con una historia de perros. Lo de llorar no es exclusivo de las películas, no, qué va. Ojalá se terminase ahí, ay. Muy bueno lo de “Atado a ti”.

      Pues qué suerte lo de ponerte auriculares, tío. Yo no los puedo utilizar (normalmente). Si lo hago es porque hay poca gente o porque no hay mucho trabajo. Digamos que, mal que me pese, mi trabajo requiere que cualquier persona de mi departamento me necesite y me pegue un grito (porque es que los jodíos no conocen los teléfonos). Por otro lado, cuando anda mi jefe por ahí como que paso, es de los que te dice las cosas una vez y da por hecho que lo has entendido, así que si no lo has escuchado, jodido estás.

      Ja, querido mío, las Absolut Onion Glasses son un modelo exclusivo. No las encontrarás por Ebay, pero por un módico precio te las puedo vender (joder, el catalan way of life se me está pegando).

      Que te gusta mi blog??? Habráse visto…. Estos hombres…

      Besos.

  4. Ahora, a mi edad, hecho de menos a todas las chicas raras que encontré en el camino. Ahora el raro soy yo y me siento tan feliz de haber aprendido a serlo. Me sería imposible ser normal en esta sociedad antinosotros. La rareza es una forma de protegerse de la barbarie social que nos infecta.

Talk to me, baby

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