Planteamientos

A veces me pregunto qué hago por aquí, si estoy haciendo lo correcto con mi vida, si me arrepentiré de muchas cosas cuando sea vieja, si es que llego a vieja, si debería tener hijos o quedarme como estoy, si debería casarme algún día o, por el contrario, hacerme monja y consagrar mi vida a la clausura.

Me planteo seguir en Barcelona o irme a otra ciudad o, como ya hice en otra ocasión, irme a vivir a otro país.

Me planteo  buscarme una casa en el campo y dedicar mi vida a la contemplación, con mi perro, trabajando lo mínimo para sobrevivir. O quedarme donde estoy, con mi traje, mi status y mi salario (y mi horario cojonudo).

Me planteo volver a Vigo y pasar cerca de mis padres sus últimos años o quedarme donde estoy, lejos, para que no me duela tanto.

Me planteo volver a la danza o al teatro. Volver como amateur, claro está. En el fondo no sería volver, puesto que nunca me fui del todo.

Me planteo la relación con mis cinco hermanos. Curiosa relación en la que casi no hablamos ni nos escribimos pero que hace que nos abracemos, nos descojonemos y nos peleemos cada vez que nos juntamos.

Me planteo varias “amistades”. En realidad, ni siquiera sé si tengo amigos. Soy demasiado exigente para tenerlos. Demasiado insufrible para que me aguanten. Supongo que los tengo. Me vienen a la cabeza dos o tres personas a las que puedo llamar amigos. Aunque el concepto que yo tengo de amistad es mayor que el que estas personas me pueden ofrecer. O incluso que el que nadie me pueda ofrecer (creo que ni yo). Por eso, cuando utilizo la palabra “amigo” en este blog, lo hago como una manera de economizar en lenguaje. Por no decir “una persona que me cae bien y a la que yo le caigo bien y que sabe cosas de mi vida y yo sé cosas de la suya y a veces nos contamos más cosas y salimos por ahí y nos apreciamos”.

Me planteo mi salud mental. Si realmente estoy bien de la cabeza o deberían meterme en un laboratorio. A lo mejor debería hacer ensayos clínicos. De perdidos, al río.

Hace poco, alguien muy inteligente me dijo que le suponía un reto estar a la altura de mi inteligencia y de mi humor. Y yo me planteo si esta persona no estará también bastante mal de la cabeza. Si fuera tan inteligente como a veces me dicen, utilizaría esa virtud en algo productivo, o creativo, o lucrativo. Pero yo me siento incapaz. Así que también me planteo esa inteligencia.

Me planteo mi valía en ciertas cosas. En demasiadas cosas. Y no me gusta que, porque sí  y para darme ánimos, venga alguien y me diga “tienes que pensar que tú vales para hacer esto, que si no lo piensas tú…” Sí, pero es que a veces no valemos para ciertas cosas. El mundo está lleno  de ineptos a los que les da por el culo serlo. Yo, me niego.

Me planteo ciertos valores como la fidelidad, la honestidad, la lealtad o la sinceridad. Valores que todos exigen pero que muy pocos ofrecen y que, en el caso de la sinceridad,  muy pocos soportan.

Me planteo quién soy y como soy y si llegaré algun día a saberlo. Me planteo el sentido de la vida, de MI vida, porque no consigo quitarme de encima la sensación de estar dando continuos palos de ciego.

Y me planteo cómo seguir escribiendo en este blog. Porque me ha costado horrores escribir estas líneas.

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22 comentarios en “Planteamientos

  1. Hola. No sabes qué puntual aparece tu post y cuánto te comprendo! Anoche tenía insomnio (una vez más) y estuve planteándome un montón de cosas, muchas de las cuales están en tu lista.No sé si ayer había algo raro en la luna, pero ya somos dos que pasamos por pensamientos raros.
    No decaigas, por favor. Pase lo que pase, sigue adelante. Conocí a alguien que se rindió, que tiró la toalla abandonando su cuerpo bajo las ramas de un árbol con una cuerda al cuello, ese alguien era mi hermano y me dejó un vacío muy grande.Ya sé que no tiene nada que ver, pero no dejo de pensar qué pasó por su cabeza como para decidir tomar esa determinación.
    Recapacita, vete, o quédate, lo que te diga el corazón; déjanos o sigue con los que leemos tu blog, pero no tires la toalla.
    Siempre hay un motivo, por pequeño que sea para seguir adelante.
    Mil besos y abrazos, te mando toda la energía positiva que tengo a compartir contigo, mitad y mitad. Ánimo.
    Ana.

  2. Querida, queridísima Ana:

    Me alegra mucho que compartas mi postura pero me temo, mejor dicho, me alegro de ver que la cosa no va por donde tú piensas.

    Ni me siento decaer ni tiro la toalla. Al contrario, este post es una especie de vomitona con la quiero dejar claro que dudo de todo y de todos, incluso de mí. Pero en ningún momento quería que se viera como algo negro y pesimista, sino como la postura de alguien que se vuelve cada vez más escéptico, tanto, que no sabe muy bien ni dónde está, ni por qué, ni se cree lo que le dicen ni lo que se dice a sí misma, pero siempre desde un punto de vista un tanto… cómo lo diría… extraterrestre? 😉

    En cuanto a la muerte de tu hermano… lo leí en alguno de tus posts y, sinceramente, no tengo palabras porque no me puedo siquiera llegar a imaginar ni un poquito lo que debiste/debes de sentir.

    Gracias, Ana, por tus palabras porque, con o sin razón, están cargadas de buenas intenciones.

    Un beso.

    P.D. En el momento de escribir el post me sentía (me siento) como si fuera, tal cual, el gato de la foto.

  3. No parece inteligente que prime el destino por encima del camino. No sé si merece la pena el esfuerzo de enumerar las dudas cuando, de ellas, se puede extraer oro.
    Las pocas cosas que sé en esta vida, las he aprendido de niños cuya edad no rebasa los seis años. De un niño aprendí que el tiempo es limitado y el dinero no. Que es preferible dinamizar el tiempo antes que el dinero. De una niña aprendí que no tiene sentido que un trayecto en barco que dura unas ocho horas, sea más económico que el mismo trayecto en avión que no dura más allá de la media hora. De un tercer niño aprendí que no hablo a los niños, como siempre creí, como si fuesen audltos; la realidad es que les hablo como si yo fuese un niño.
    No sé muy bien a qué viene todo esto. Pero, gata, esa vía que tienes delante me parece una maravilla de sendero.
    Tienes ángel. Para mí lo tienes. El afortunado soy yo. Poco importa que tú veas ese ángel.
    Bona nit. 🙂

    • Querido Dr. Arrtitmia:

      Ya lo decía Manrique en las Coplas a la muerte de su padre:

      Nuestras vidas son los ríos
      que van a dar en la mar
      que es el morir

      Y yo, al escribir estas líneas, me he encontrado nostálgica perdida de las clases de literatura española y de la emoción que sentía.

      Sin duda, doctor, la vía que tiene por delante esta gata es una maravilla de sendero.

      Y usted ándese con cuidado, no sea que esta gata con ángel sea en realidad un demonio.

  4. Un amigo me dice que no sabe ni que va a hacer ni donde a partir del mes que viene.
    Otro me dice que cree que sabe que va a hacer y donde durante toda su vida.
    A ninguno le contenta enteramente su posición, y ninguno de los dos se cambiaría por el otro.

    Un beso.

  5. Me gusta mucho esta frase tuya:
    “cuando utilizo la palabra “amigo” en este blog, lo hago como una manera de economizar en lenguaje”

    El dudar de todo y todos incluso de ti misma, no te hace demasiado infeliz? A mi es que me pasa constantemente. Es como una bola de duda que se va haciendo mas y mas grande hasta que me doy cuenta de que necesito no dudar en ciertos aspectos y vuelvo al punto de partida cuando esa bola era mas pequeña (pero al cabo de los meses vuelve a crecer)

    Me centraré en eso de dar “palos de ciego”, que me duelen los dedos de escribir como los niños pequeños (con 2 dedos de los 10 que tengo): mientras seas feliz, da igual que tu vida no vaya hacia nada concreto. Celibato, casa con niños, marido ideal, casa en malibú,… esos son todos ideas que un señor nos mostró por television alguna vez. Yo por lo pronto no tengo pensamiento de meterme en una hipoteca… que vale, es un ejemplo muy tonto pero si la sociedad ve bien el hipotecarse… bah, a mi es que me da igual, mientras sea feliz.

    Yo no sé que será de mi dentro de un mes, pero mientres este contento conmigo mismo, me da igual que todo lo que haga vaya a una muerte estrepitosa.

    • Alberto:

      Me gusta que te guste mi frase. 😉

      Sobre si dudar de todo y de todos (y de mí) me hace infeliz… partiendo de la base de que no soy una persona feliz dada mi condición de eterna insatisfecha (que levante la mano el que sea feliz aquí), pues dudar de todo no me hace especialmente infeliz. Si tal al contrario, me permite observar las cosas desde más puntos de vista.

      Está claro que mientras estés contento, no importa hacia dónde te dirijas. El problema es no estarlo y no saber tampoco hacia dónde tirar. Saber lo que uno quiere es imprescindible a veces, la mayoría de las veces, para conocer el camino. Y yo nunca sé lo que quiero. No, esto no es cierto. Las pocas veces que he sabido lo que quiero me he lanzado de cabeza barriendo cualquier obstáculo que se pusiera en mi camino (no personas, eh?). Pero, en general, no sé lo que quiero.

      Mejórate de ese piño que te has pegado. Me alegra saber que ha quedado en eso.

      Besos,

  6. Si usted fuese un demonio me sonaría de vista. Ya sea de cruzarnos comprando el pan, o de bajar la basura. No es el caso. Por tanto, no es usted demonio. Y le diré más, señorita angelical, si usted fuese demonio me rendiría pleitesía. Que, por cierto, tampoco es el caso.
    De su camino, que era el motivo del comentario, no lo dudo. Ha de ser luminoso. No queda otra.
    Salud!

  7. Alberto, me has hecho recordar un dato.
    Cuando presenté uno de mis libros, una joven me preguntó por el hábito de la escritura. Le dije que era totalmente amateur, que ni idea, que utilizo dos dedos para escribir cuando, para una paja cualquiera, utilizo como mínimo cinco.
    Por su cara, la de la joven, deduje que no entendió el chiste.
    Salud!

    • Apreciado Doctor Arritmia:

      A la joven en cuestión quizá le hubiera venido mejor una explicación gráfica del uso de los dedos.

      A mí me ha parecido verlo a usted comprando el pan el otro día. No se metió usted directamente en el horno a coger un pan de payés? No me recuerda? yo fui la que le dijo “Sr. devil, ya que está, sáqueme una a mí también”.

      Qué mala memoria, por Dios.

  8. Cada día me sorprendes más, puesto que tenemos muchos pensamientos razonablemente parecidos, si bien es cierto que yo como hombre de ciencias soy incapaz de ordenar estos pensamientos de una forma coherente y mucho menos capaz de ponerlos por escrito; en eso siempre nos llevarán la delantera las mujeres… No te digo nada porque ya sabes que lo que te digan no ayuda, incluso cabrea más. Haz lo que quieras.
    @Doctor arritmia, muy buena la anécdota de los dedos

    • Jac, querido:

      ¿Cada día te sorprendo más? Jo, tío, pues no te queda nada, alma cándida.

      No creo que la capacidad de plasmar los pensamientos de forma coherente sea algo exclusivo de las mujeres. De hecho, la práctica es imprescindible. A mí me hubiera resultado imposible hace unos meses imaginar que iba a escribir un blog y tener gente por aquí que lo comenta.

      Creo que hay hombres que saben plasmar sus ideas de manera magistral.

      Por cierto, esta semana, hay sorpresa. Publicaré un post que no está escrito por mí.

      Un beso.

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