Potrosa

 

1. f. Dícese de la que tiene la potra del siglo.

Esa soy yo, teniendo en cuenta los acontecimientos ocurridos con la moto en apenas dos semanas.

  • Acontecimiento 1:

Hallábase mi hermano (uno de mis cinco hermanos) pasando unos días conmigo en Barcelona. Era domingo. Nos agenciamos un casco y nos fuimos a la Plaza Real, al mercado de monedas y sellitos, a ver si nos ofrecían algo por unas monedas que tiene mi madre. Qué nos van a ofrecer?? Eran todo réplicas. No había ni una auténtica. Fijaos si era así que no nos dieron ni un mísero céntimo por todas ellas. Total, que llamamos a un amigo de mi hermano, Pedrito (no sé por qué le siguen llamando así, si tiene mi edad) y nos vamos a Los Morenos.

Los Morenos no se llama así. No sé cómo se llama. Pero Pedro y mi hermano le llaman así porque está regentado por unos angoleños (creo). Ellos (Pedro y mi hermano) tampoco saben cómo se llama el sitio. Nunca se han fijado.

Los Morenos está en el Raval. Pero no sé llegar, dimos más vueltas que la leche. Creo que es uno de esos lugares a los que sólo puedes acceder si llevas los ojos vendados.

En Los Morenos, que debe de medir 4×4, hay unas minimesas y es todo como muy… antiguo (por no decir viejo). Y puedes encontrar al típico señor que se pasa allí el día hablando con la morena o a gente como Pedrito, mi hermano y yo, que no tenemos nada en común con la gente que pulula por ahí, ni siquiera tenemos nada en común entre nosotros.  Total, el motivo de ir a Los Morenos es que hacen unos vermuses riquísimos. Te ponen dos aceitunitas dentro del vermú y, si lo pides, te dan una botella de sifón!! Conocéis algún sitio en el mundo donde aún pongan sifón?

El caso es que yo me pongo contenta con un bombón de licor, y más si no he comido nada. Imaginaos, entonces, con dos vermuses de Los Morenos (¿he dicho ya que el sitio se llamaba Los Morenos?). Allí corrían las risas que daba gusto. No llegué al punto de subirme a la mesa a cantar A Rianxeira, pero casi. Con uno más, no respondo.

Salimos de allí para ir a comer a un japo de la calle Girona (con Roselló, creo) así que no nos quedaba otra que coger la moto (o el metro).

Yo iba contenta pero normal, tranquilos, no llevaba una taja del 15 ni mucho menos. Pero si hubera tenido que soplar, positivo que te crió.

Llegamos a mi moto y vemos que, en la esquina, están haciendo un control de alcoholemia.
Mi hermano: “Deja, deja, esperamos mejor”
Yo: “O cojo la moto y voy andando con ella hasta la esquina. Luego nos montamos y listo”.
Mi hermano: “Sólo faltaría que te vieran y, por lista, te pararan otros más adelante”
Yo: “O puedo dar la vuelta a la manzana con la moto y que no me vean”.
Mi hermano: “También”.
Yo: “O puedo pasar de todo, que no nos van a parar, joder, es que ya sería mala leche, que estoy aquí a 10 metros de ellos”.
Mi hermano: “O puede ser que se estén dando cuenta de que no paramos de mirarlos y discutir qué coño hacemos”.
Yo: “Hala, sube, que no nos paran”.

Y nos pararon, claro.

Habíamos recorrido dos metros con la moto cuando vemos al guardia haciendo  señas con el pito (el de la boca) y los brazos.
Mierda, mierda, mierda, si es que hay que ser gilipollas.

Me desvío hacia el control.

Guardia: “Buenas tardes”
Yo: “Buenas tardes”
Guardia: “Estamos haciendo un control de alcoholemia” (bueno, esto en catalán).
Yo: “Ahá” (intentando aparentar que me parecía perfecto, que me resultaba indiferente puesto que yo,  SEGURO, no daría positivo).
Guardia: “He visto que lleva las luces apagadas”
Yo: “Ay, sí, lo siento, es que acabo de coger la moto ahora mismo y…”
Guardia: “Déle al interruptor, a ver si funcionan”
Le doy, claro que funcionan.
Guardia: “Puede continuar” (en catalán, claro). Y me hace una seña chulesca como diciendo “No hay nada que ver aquí, circulen”.
No me va a hacer soplar????

Si no fuera porque hubiera notado mi aliento a alcohol, le habría dado un morreo ahí mismo al Señor Guardia. Pero claro, además de la papeleta por beber, me habría puesto una denuncia por acoso, seguro. Y yo sólo quería llegar al japo.

 

 

Por un monento, así vi al señor agente

 

 

  • Acontecimiento 2:

Antes de continuar, me gustaría describiros cómo están las cosas en Barcelona, y más, en zonas turísticas: ciudad sin ley, cacos, delincuentes y maleantes se pasean impunemente, bolsos bien agarrados, nada de llevar de estos sin cremallera. Sillines, bicicletas, motos y demás objetos susceptibles de ser robados, SON ROBADOS en cuanto te despistas. Y si haces la gilipollez que yo hice y no te la roban, has nacido con una flor en el culo.

Llega la hora de marcharme del trabajo. Antes de bajar, siempre cojo las llaves y las meto en un bolsillo. Si lo hago abajo, hay menos luz y me paso dos horas buscando. No encuentro las llaves. No pasa nada, me digo, siempre me pasa lo mismo y siempre aparecen en algún recoveco de mi ENORME y MARAVILLOSO bolso (aquí hago un inciso EXTRAsuperficial para hablar de mi bolso, que es el mejor y más chulo del mundo:  es un bolso de piel negra, de GUESS, monísimo de la muerte, que me compré en NYC en 2009 – fin del inciso EXTRAsuperficial). Las llaves siguen sin aparecer. Yo continúo tranquila. PUES NO DEBERÍA. Empiezo a acojonarme. Salgo de la oficina. Pulso el botón del ascensor y entro en ese estado de “ahora mismo no hay nada más en el mundo que mi moto”. Salgo del ascensor y desde la recepción la vislumbro. Ahí sigue, más sola que la una. Me voy acercando y no me lo creo. Me acerco, me acerco y veo una cosita reluciente colgando del contacto. LAS LLAVES. Vaya. Eso no es suerte, es una potra de las que hace historia. Los que vivís aquí entenderéis porqué. 8 horas estuvo ahí la nena, con las llaves puestas!

Antes de que me lo digáis, llegué a casa y jugué a la lotería. No me ha tocado, pero si lo hubiera hecho, no os lo estaría contando tampoco…

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9 comentarios en “Potrosa

  1. acontecimiento 1
    vaya rollo nos has metido con los morenos para explicar que cogiste la moto cocida como un piojo y sin luces… te has olvidado de cuando le dijiste pim pam toma lacasitos (en catalán) visca catalunya visca el president visca l´ordre i la llei
    acontecimiento 2
    no te voy a decir nada porque yo me dejé las llaves de mi casa por fuera y estuve 6 horas hasta que me avisó un vecino, pero podía haber entrado una célula de alqaeda y autoinvitarse a cenar…

    besos

    • @Jac, querido:
      Acontecimiento 1: ¿Sabes que ayer por la noche, justo antes de dormirme, te estaba contestando medio en sueños a este comentario? Lo malo es que no me acuerdo de lo que te decía, mierda.
      De todos modos, claro que le dije todo eso al señor agente y además, añadí: “ho haveu vist???”
      Acontecimiento 2: no lo quieres reconocer, pero a ti la edad ya te juega malas pasadas.

  2. Espero que disfrutases del dia porque esos son de los que se dan pocos a lo largo de una vida. El punto culminante hubiera sido que te tocase la loteria, eso si, pero el mundo no es perfecto, jodio por culo… jeje.
    Jac: la primera noche que dormi en mi casa, despues de la mudanza, por la mañana no conseguiamos encontrar mi manojo de llaves. Se habian quedado toda la noche colgando de la cerradura por fuera. Menos mal que por aqui no pasa ni el tato, que si no, me hubieran robado hasta la cama… Todos tenemos momentos tontos.
    Como por ejemplo ahora, que han vuelto a dejar de funcionar mis tildes.

    • Hola, @Ana!
      Sí que me ha tocado, pero paso de decírselo a @Jac, que este se me planta en Barcelona en menos de lo que canta un gallo y hablando catalán con acento madrileño. Y todo por un puñado de dólares.
      A ti también te está afectando la edad, no?

Talk to me, baby

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