3 días en Tenerife (Parte II + estudio de campo sobre la estupidez humana)

Bueno, después del enorme éxito de la Parte I de este post, y haciendo caso a las masas, que pedían a gritos la publicación de la segunda parte (bueno, sólo me lo pidió Ana, pero es suficiente porque es muy alta), continúo con mis superinteresantes historias.

Alguna foto os tenía que enseñar (aparte de mis tetas de hace un par de posts). Se trata de los animales punkies y otra cosa. Cosa más fea, madre mía. Son figuras decorativas de diferentes tamaños y colores brillantes, tal y como podéis apreciar. Son tan feos, tan feos, tan feos, que se han dado la vuelta y hasta me parecen bonitos.

Perros punkies con cara de señora que canta ópera

Las aves pasotas:

mooooolan

Y, por último, la estrella del lugar: el cerdo punkie con piercings:

God Save the Queen

Por otro lado, me llamó especialmente la atención que los camareros dieran tantos besos. Se ve que hay clientes que repiten mucho tanto de lugar como de restaurante, y los camareros los quieren mucho, mucho, así que es normal ver entrar a alguien  y que el camarero/a en cuestión se acerque y lo salude efusivamente “Hello, Hans, how are you!!!!!, muak, muak, muak, muak” Que digo yo, que igual lo hago la próxima vez que vaya. Aunque no se acuerde nadie de mí, puedo entrar como si conociera incluso al chef, dando besos a diestro y siniestro. A ver si tienen huevos de no seguirme el rollo.

Después de esos dos días en la playa y como el avión salía muy tarde, el último día me fui al Parque Nacional del Teide. Qué bonito, qué cosa más rara de sitio, por un momento pensé que iban a aparecer por ahí el Coyote y el Correcaminos.

mec mec

Precioso, en serio. Ahí que voy al teleférico para subir al Teide y cuando veo que cuesta 25 euracos para subir y bajar digo “Ya le pueden dar por saco al Teide, al Cabildo se le ha ido la olla. Ese dinero me lo gasto yo (bueno, más) en comer en el Parador de La Orotava”, que está en plena falda del Teide. Ojjjjjjjj, qué rico todo, qué vino más bueno (un vino canario llamado Viña Norte que está despuntando bastante,  no como el resto de vinos de esa tierra que no son muy allá). Y venga los camareros a dar besos a la gente conocida, y hala otra copa de Viña Norte, y un plato de papas arrugás, y otro de Ravioli de solomillo de cerdo con no sé qué salsa de calabaza que, de verdad, era para morirse de gusto. En fin, que me gusta hincar el diente.

Lo que sí pude corroborar fue algo que ya sabía pero con lo que no esperaba darme de frente, y es que la estupidez humana no conoce límites.

Unos ejemplos ilustrativos:

Lapso de tiempo: 2 horas.

Localización: Aeropuerto Tenerife Sur.

  • Ejemplo ilustrativo nº 1:

Estoy sentada intentando mirar la tarjeta de embarque que me ha llegado al teléfono a través de un código. Me quedo sin batería, cojo el cargador y lo enchufo. No carga. Busco otro enchufe. Carga. Me siento al lado y espero a que tenga un poco de batería. Mientras , un chico llega con su portátil y se queda sin batería. Saca el cargador. Lo enchufa en el mismo sitio que yo probé en primer lugar. No carga. Lo desenchufa. Lo vuelve a enchufar en el mismo sitio. No carga. Lo desenchufa. Lo vuelve a enchufar. De todos es sabido que si un enchufe no funciona, sólo hay que insistir. Busca otro enchufe con la mirada. Encuentra el mío. Y yo lo reto con ojos de “ni lo pienses”. Busca otro. Funciona pero hay una chica sentada al lado (sí, yo tampoco entiendo por qué no usa ese). Vuelve AL PRIMER ENCHUFE porque, de todos es sabido, que  un enchufe hay que dejarlo reposar y funcionará seguro. Por sus pelotas que, a base de insistir, el enchufe funcionará. Pero no. Lo desenchufa. Vuelve al enchufe de la chica al lado y, tímidamente le dice “Perdona, me dejas sentarme aquí para enchufar el portátil?” o algo así, porque lo dijo en un español de Alemania. La chica se sienta sin problemas en el asiento de al lado. El chico no para de moverse. Deja el portátil encima de una mochila que está en el suelo. Se aleja ¿¿?? Y el portátil hace caída libre desde lo alto de la mochila. Me dolió hasta a mí. Al final lo dejó en el suelo-suelo, que de ahí no pasa.

  • Ejemplo ilustrativo nº 2:

Estoy sentada delante de una tienda de souvenirs, en el mismo aeropuerto. Está llena de figuritas y los pasillos son estrechitos. Entra un señor con una mochila en la espalda (sí, lo sé, muy inteligente). Se mete en un pasillito. Desde fuera veo que se masca la tragedia. Efectivamente. Se da la vuelta con todo el mochilón y tira no sé qué. Bueno, le puede pasar a cualquiera. Recoge lo que ha tirado PERO NO SE SACA LA MOCHILA DE LA ESPALDA con lo que, al darse de nuevo la vuelta, vuelve a tirar otra figurita. Esto ya no le pasa a cualquiera, sólo al género tonto. Recoge la figurita PERO NO SE SACA LA MOCHILA DE LA ESPALDA, se da la vuelta y tira no sé qué había colgado. Lo intenta colocar. Se está un rato (con la mochila a la espalda, claro) y como no consigue colgarlo lo deja en el suelo. Toma ya. Atracción al más puro estilo Pepe Viyuela.

  • Ejemplo ilustrativo nº 3:

Estoy sentada al lado de la puerta de embarque. Un chico con un chaleco reflectante entra y se pone detrás del mostrador, al que sólo se puede acceder por una puerta. Habla por teléfono con alguien del aeropuerto.
De pronto, un espontáneo, un señor, abre la puerta haciendo gala de poderes sobrenaturales (esas puertas se abren con tarjeta) y empieza a mirar a todos los lados. El chico deja de hablar por teléfono, lo mira, y el señor le dice muy serio: ¿A Barcelona es por aquí, no”? XD. El chico lo mira con estupefacción, igual que el resto de pasajeros que esperan sentaditos, y finalmente acierta a decir: “no se puede entrar, eh?” Sigue hablando por teléfono. El señor quiere salir de allí, se dirije a la puerta y como sus poderes se han esfumado NO PUEDE SALIR. El chico le vuelve a decir “tiene que salir”. A lo que el señor, muy tranquilo, le responde “si, eso quisiera, pero me gustaría saber cómo”. Llega un Guardia Civil con una tarjeta. Le abre la puerta y el señor, lleno de dignidad, sale ante la mirada atónita de todos nosotros.

  • Ejemplo ilustrativo nº 4:

Todavía estoy sentada al lado de la puerta de embarque.
Llega una azafata de tierra y se mete tras el mostrador de la puerta. PERO NO LLAMAN TODAVÍA PARA EMBARCAR.
Sin embargo, existe un comportamiento que no logro comprender y que sobrepasa la estupidez: siempre hay algún ansias que, en cuanto ve a la azafata, tiene que ponerse de primero en la cola. Y otras almas borreguiles que, cuando ven al primero, se tienen que poner detrás. Amos a ver, almas cándidas: TODAVÍA NO HAN LLAMADO PARA EMBARCAR y es probable que no lo hagan hasta, aproximadamente, una media hora después. Pero no, esa gente, que cada vez es más, que cada vez crea una cola más larga, infinita, se queda ahí de pie, porque claro, de todos es sabido que, si no te pones a la cola de primero, el avión se va sin ti.

Lo que sí ha quedado grabado en mi retina fue ese niño de unos 8 años mirándome, soltando una baba inmensa por la boca y sorbiéndola después para volver a soltarla y volver a sorberla unas cuantas veces más.

Espeluznante.

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12 comentarios en “3 días en Tenerife (Parte II + estudio de campo sobre la estupidez humana)

  1. El ejemplo ilustrativo nº 4 es algo insufrible, sobre todo si vas con alguien que te obliga a hacer la cola “por si aca…” Esto es una moda (o epidemia) por culpa de las lowcost que no dan asiento asignado, y como la gente es muy ansia, pues nada, a estar de pie media hora. Luego pasan los que pagaron prioridad para embarcar y los de la cola se quedan con cara de poker… Saludos!

    • @Quico: desde luego, es insufrible. Me parece del género tonto estar esperando de pie por gusto media hora o más.
      De todos modos, he de decirte que esto no es ninguna moda. Lo recuerdo de siempre, mucho antes de las low cost (de hecho, mejor digamos Ryanair que, de momento, es la única aerolínea en la que he viajado que no asigna asiento y aquello parece la feria del pueblo a ver quién llega antes, un horror).

      Y qué razón tienes, primero pasan lo que tienen prioridad de embarque y, con Spanair, que es la compañía con la que yo viajé, siempre hacen embarcar primero a los pasajeros con filas entre la 15 y la 30. Incluso he visto como algún listo que está en la cola desde hace rato con un asiento que no pertenece a esas filas, quiere entrar y le dicen que no, que se tiene que esperar.

      Qué quieres, los españoles somos así.

  2. Lo primero, gracias por escribir una segunda parte de tu viaje, porque yo te lo he pedido, pero es que cuando uno escribe un algo (texto, libro, poesía, lo que sea) y lo etiqueta como 1ª parte, es de ley en algún momento escribir la 2ª, ¿no?
    Lo segundo, me parto con estos post tan disparatados. Me requeteparto con los souvernirs- artículos de coña que nos muestran tus fotos… madre de Dios, espero que los canarios/as los tengan tan vistos que no tengan “figuritas” como esas adornando sus casas. Luego… ¿te compraste alguna? porque dices que se dan la vuelta de feos que son y te parecen hasta bonitos.
    Y el estudio sobre la estupidez humana lo podrías haber hecho en cualquier parte; como dice mi madre: en todas partes cuecen habas. Hoy en mi blog hablo de maneras y maneros II, otra obra maestra de mi familia.
    Y sí, a la gente le encanta hacer cola. Mira como ejemplo lo que me pasó a mi ayer: solemos echar la lotería del Euromillón muy de vez en cuando, básicamente cuando paso por la única administración de loterías de mi pueblo y no hay una cola que avanza hasta media calle, ayer pasé y no había nadie, pues entré, habíamos unas cuatro personas (todos jubiletas) que me dio vergüenza estar allí, me sentí ludópata total cuando vi a tantos ancianitos/as respetables y sólo yo para poner 2 euros al euromillón, pues ¡¡los yayos no saben hacer cola!! aquello era un disparate, todos cada uno por libre, pregunté la tanda y me coloqué discretamente al lado de la señora que dijo ser la última hasta que yo había llegado.
    Cuiando los viejos comenzaron a sacar manojos de boletines de apuestas y billetes de lotería dejé de serntirme ludópata para quedarme asombrada de que los agüeletes se dejaran media pensión en la lotería cada semana, porque las mismas que habían jugado, las volvían a echar para el próximo sorteo.
    Empieza a venir más gente y me piden la tanda, luego al que yo se la he dado, etc… pero la administración es tan pequeña que no se puede hacer una cola a no ser que se extienda a la calle, así que aquello era jauja, y con el rollo de mirar los números del expositor, había otro par de viejas que intentaron colarse, pero allí estaba yo haciendo de guardaespaldas de mi vieja (la que iba delante de mi) y no me salió del chirri de dejarme colar. ¡¡Qué morrazo tiene la gente!! y sí, vivo en el único pueblo del mundo dónde la gente no sabe hacer cola, tremendo, oye.

    • @Ana:
      Ya lo tenía escrito pero… a que he quedado bien? 😀
      En realidad iba a ser un solo post pero me pareció un poco largo, así que lo partí en dos.
      He de decir sobre las figuritas que no era una tienda de souvenirs, sino de decoración, y que sólo vi esos animales ahí. De hecho, el cerdo punki me gusta bastante. Si alguna vez me queréis hacer un regalo todos los comentaristas por mi extraordinaria labor bloggera, ya sabéis 😛

      El estudio de campo sobre la estupidez humana se puede hacer en cualquier parte, claro que sí. Pero mira, estás en un aeropuerto, observando a la gente y te das cuenta de la cantidad de tontos que hay en el mundo y en qué poco tiempo se producen situaciones absurdas.

      De todos modos, ojo, porque seguro que en algún momento nosotros hemos sido las tontas 😀
      En tu pueblo la gente no sabe hacer cola, pero ni en el tuyo, ni en el mío ni en ningún sitio de España. Mira, otra cosa para el bote!

  3. Dime, prométeme, júrame que te has traido el punkygorrino ese y lo tienes en el curre justo delante de ti para deleite de propios, extraños y pensamientos guarros por parte de todos.
    Júrame que la de la mochila esa de la que hablas en tercera persona no eras tú (¿a que soy puta por pensarlo?).
    Júrame que en Canarias no comiste raviolis (tú no andarás con un tuperguarre encima con raviolis tol día, ¿no? en Vigo comiste lo mismo :P)
    Júrame que aparte de sentir dolor por el portátil también lo sentiste en las tripas del ataque de risa.
    Y júrame, por fin, que la próxima vez vas con el móvil cargado y GRABAS TODO EN VIDEO, coño. Siejke hay que decírtelo todo. Todo.
    Ayns, qué mujer.
    Y eso que se va a un sitio en el que se vive una hora antes…
    Por cierto, confiesa. ¿A cuántos camarakas te has morreado? 😛

  4. @Gaearon, baby:

    Ojalá pudiera prometerte lo del punkigorrino. Snif. Me arrepiento tanto de no haberlo comprado… Bueno, que igual cuesta un pastón, eh?

    Sí, eres una puta, y no, no era yo, era un señor (supongo que alemán). Yo fui testigo del espectáculo desde fuera.

    Sí, comí raviolis. Pero, como comprenderás, los raviolis del Parador de La Orotava no son los típicos raviolis que se toman en un italiano. Aquello era, cómo decirlo, un orgasmo infinito mirando el Teide. Y no, no llevo un tuperguarre encima con raviolis, cabrón.

    En Vigo, hombre mayor que ya no recuerda las cosas, no cené raviolis, bonito, eran SORRENTINOS A LA GRATÉN. Ya veo que la sangría que sentó fatal. Si ya decía yo que te veía un ojo de cada color…

    El portátil del hombre…. no, sentí muchas ganas de darle una torta por tonto.

    Venga, vaa la próxima vez lo grabo todo en vídeo. Sí que le hice una foto a una señora que enseñaba la cola de ballena. Sabéis lo que es?
    Tú eres un serdo que siempre piensa en morrearse con todo el mundo!
    Besitos…

  5. Yo no pienso en morrearme con todo el mundo. ¡¡¡Que yo soy mu hétero y he entrado en el armario!!! Pero soy un poco serdo, sí. xD
    No sé lo que es una cola de ballena. O sí. O mejor igual es no pensarlo. 😛
    ¿Eran sorrentinos lo de Vigo? Y mira que mi madre siempre me dijo que de la sangría no se debe comer la fruta…

  6. Que tu madre te dijo que de la sangría no se debe comer la fruta??? Eso es porque sabe lo que es bueno y lo quiere todo para ella, la joía (esto con mucho amor y respeto, of course).
    Pues ya haré una entrada con la foto de cola de ballena.
    Síiiii, lo de Vigo eran sorrentinos.
    Serdo! Me refería a todo el mundo femenino, claro. Y mayor de 14 años.

  7. ¿Tú no conocerás a mi madre de antes y no me has dicho nada? 😀
    El mundo femenino mayor de 18, uté perdone. Para serdadas delictivas ya sobra que con que esté por el mundo el Dragó ese de los cojones.
    ¿A qué esperas para poner la foto de la cola de ballena? “Toi trabajando, toi trabajando…” ¡Si ya se ve cómo trabajas, que no haces más que contestar!
    Andakeeeee

  8. Me alegra saber que todos los ejemplos son del aeropuerto, que si no nos ibas a dejar muy mal a los tinerfeños. Jejejeje

    ¡Y la gente comprándose revistas para entretenerse mientras espera, en lugar de levantar la vista! 😮

Talk to me, baby

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