R

Levanté la mirada hacia el balcón y no lo vi. Pensé que me diría adiós desde allí. Coloqué bien las bolsas en la moto, ya con el casco puesto. Encendí el motor y eché una última mirada, por inercia. Y allí estaba. Diciéndome adiós. Serio, con cariño en los ojos, me dijo adiós con la mano y con la mirada. Yo lo miré, agradecida por ese gesto, mientras las lágrimas me empañaban los ojos. Le dije adiós con la mano.

Me fui de esa casa, de la que ha sido mi hogar durante los últimos 4 años y medio, de mi hogar, me fui de una persona a la que he querido (y quiero) muchísimo. Tanto, que no pude dejar de llorar mientras conducía.

Hace un ratito que llegué a mi casa nueva para quedarme en ella definitivamente. Ya es de noche. Apenas tengo muebles. Y no quiero estar sola. Así que aquí estoy, escribiendo en mi blog, diciendo que estoy destrozada, que la vida es una puta y que no quiero sentirme así. La soledad sólo debe existir por elección.

Apenas puedo escribir, no puedo dejar de llorar y me da vergüenza que alguien me escuche. No poder sentir el abrazo que necesito, la caricia que necesito, me está matando.

Irme de esa casa ha sido una de las cosas que más me ha costado en mi vida. Tengo este piso desde el mes de agosto y hoy, en octubre, por fin me quedo definitivamente. Irme de allí, despedirme de ese hogar, de él, ha sido una de las cosas más amargas que he hecho en mi vida.

Me siento terriblemente sola. Supongo que mi cambio de trabajo también tiene algo que ver. Ahora no tengo compañeros cerca. Es mejor para trabajar tranquila, pero necesito gente a mi alrededor. Al menos, ahora sí.

Gracias, R. Por todo lo que has hecho por mí, por quererme, por soportarme, por seguir a mi lado aún cuando ya no estábamos juntos. Por respertar mi blog y, porque, aunque nunca vayas a leer estas palabras, te tengo que decir que te adoro, que eres muy importante para mí y que te necesito mucho. Porque aunque nuestro tiempo como pareja haya acabado, el amor que siento por ti, casi incondicional por ser tú, está ahí. Has sido y eres mi única familia en Barcelona. Tú has sido mi casa durante este tiempo. Pero tengo que aprender a vivir sin ti. A vivir sin nadie. Porque, ahora mismo, nadie puede ayudarme.

Ojalá encuentres a alguien que te haga sentir lo que mereces. Ojalá encuentres a esa mujer estable, que te quiera siempre. Yo te querré siempre, eso lo sabes, porque no se puede dejar de querer a alguien como tú. Se acabó la infelicidad que te di. Y también la felicidad. Ahora, empieza tu camino. Y yo, estaré aquí, siempre en mi moto, mirando hacia arriba, saludándote con la mano.

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3 comentarios en “R

  1. Simplemente precioso y terriblemente triste. Ánimo y hacia adelante, siempre hacia adelante en este camino que has escogido.
    Un beso.

Talk to me, baby

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