Seducir

Seducir es todo un arte. Es tejer una red pacientemente, a veces consciente, a veces inconscientemente. No hay trucos generales para aprender a seducir, sino que se trata de algo enfocado exclusivamente al objetivo. Cada objetivo es todo un mundo y, por eso, las señales que te ofrezca son fundamentales, así como las respuestas a los estímulos que se lanzan.

Todo esto que estoy exponiendo de manera tan racional suele ser algo bastante inconsciente, al menos en mí. De hecho, es la primera vez que me pongo a desmigar este concepto que, en realidad, es todo un trabajo.

Sabemos que hay un cazador y hay una presa. Ambos deben desempeñar bien su papel para que el tinglado llegue a término, lo que ocurre es que ese tinglado suele ser, en sí, bastante gratificante. El juego de la seducción es uno de los más divertidos que existen.

Pues bien, esta semana me puse a pensar sobre este tema y cuál es mi papel con los hombres. Llegué a la conclusión de que soy claramente seductora y muy pocas veces (o ninguna) seducida. Soy cazadora, tejedora de redes, analizo bien a mi presa. Hoy hice un recuento de las relaciones importantes que he tenido en mi vida y en todas, absolutamente en todas, he seducido yo, he sido yo la que ha elegido. Tú me gustas, tú eres mi objetivo, ahora me pongo a trabajar en ello.

Y ya me cansé de este juego. Estoy agotada de seducir. De momento me voy a tomar un descanso y voy a ver qué pasa si cambio de actitud, si dejo que los hombres se acerquen y me “olisqueen” sin espantarlos. Dejaré que me digan cosas preciosas sin poner cara de suspicacia, que me regalen los oídos y comprobaré quién me quiere llevar sólo a la cama o quién quiere algo más.

No tengo ganas de seguir luchando por conseguir cosas que, al final, no son lo que esperaba. Voy a dejarme fluir, que se acerquen,  que seduzcan, que hagan lo que tengan que hacer por conseguirme.

Ayer subí en ascensor con un vecino. Es justo el que vive debajo así que la conversación la empecé con un “¿Ya te ha llamado la inmobiliaria por lo de la fuga de agua”? y muy bien. No sé ni cómo, me estaba contando que era de un pueblo de Huesca y que llevaba 15 años en Barcelona, yo le expliqué lo mío, me contó que se mudaba este mes, a dónde, cuánto iba a pagar… Ahora que lo pienso no sé ni cómo pudimos tener semejante conversación en tan poco tiempo.

Pues bien, es un chico normalito, más bien bajito, pero tiene algo que me gusta, el pelo entre rubio y pelirrojo, una sonrisa bonita y una mirada limpia. Cuando me despedí de él lo miré y pude vislumbrar un atisbo de interés en sus ojos, una señal esperando otra señal mía, alguna respuesta por mi parte. No se la di, le sonreí y le dije adiós. Entré en casa y pensé que, ahora que lo que quiero es conocer gente, podría bajar y decirle que si necesitaba ayuda con la mudanza, yo me podría ofrecer. Entonces, me paré en seco y pensé que no lo iba a hacer. Que ya iba a comenzar de nuevo el juego. Y que yo no quiero ser parte activa. Si él quiere quedar conmigo, que me deje una nota en el buzón.

Y así lo haré con los demás. Si queréis algo de mí, adelante, trabajadlo, decidlo, que se os note. Eso no es, por supuesto, ninguna garantía de que yo vaya a decir que sí. Pero ahora necesito descansar.

También sé que hay mucho tío tonto por ahí que no se entera de nada y que si una mujer no se le pone a tiro claramente, no cae en la cuenta de que ella quiere algo. Bueno, pues mala suerte para él, que espabile. Si le gusto pero está atontado, no es mi problema. Hay muchos hombres en el mundo y yo quiero que se lo empiecen a currar.

Así que venga, a trabajar.

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6 comentarios en “Seducir

  1. El juego de la seducción es más divertido cuando ambas partes participan de ello, cuando se va avanzando. Cuando sólo lo hace una parte y no consigue llegar a nada, el juego puede resultar tremendamente frustrante.

    A mí cuando me gusta alguien siempre lucho por ello, se lo hago saber claramente si la timidez no me frena. Prefiero que me digan “no” a quedarme con la duda

    • garcigomez:

      Por supuesto, muchísimo más divertido, Pero me he dado cuenta de que la gran mayoría de los hombres con los que he estado (me refiero a relaciones un tanto consistentes y no a rollos, creo que se entiende) no han sabido desempeñar su parte del juego con lo que, a la larga, en ese aspecto me he ido quemando poco a poco. Supongo que, en cierto modo, parte de culpa la he tenido yo, por elegir hombres así. Si en un principio no se preocupan por seducirme, no lo van a hacer después.

      • Muy cierto. Si no hay seducción al principio, cuando el deseo es mayor, es dificil que vaya a haber posteriormente. Un proceso muy dulce y excitante el de la seducción

Talk to me, baby

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