Desde platea

Me despierto en una especie de nebulosa y sé que está ocurriendo otra vez.

Observo mis manos, mis brazos, mis piernas y sé que son míos porque lo he aprendido.

Me calzo una zapatilla, luego otra, voy al baño y confirmo que hoy me ocurre de nuevo.

Película.

Soy un robot al que un cerebro da órdenes. Es mi cerebro. No soy yo.

Vivo en Barcelona. Vivo sola. Sé cómo hacerme el desayuno, ducharme, pero me cuesta elegir. Elegir ropa, por ejemplo.

No tengo conciencia del yo.

No entres en pánico. Lo has pasado otras veces. Es como un sueño pero sabes que no lo es.

Te ves atrapada en una escena que dicen que es tu vida. Sabes que es tu vida pero no la sientes tuya.

Sabes tu edad, quiénes son tus padres, dónde trabajas.

No sé qué elegir para comer. Me bloqueo.

Despersonalización.

Soy una especie de Aomame en 1Q84 mirando dos lunas.

Soy espectadora en un mundo que creo que es el mío, pero no estoy segura.

Punto nº 1: no entres en pánico.

Haz, sólo haz.

¿Qué viene ahora? Lavarme los dientes, maquillarme, penarme.

En este mundo no se piensa, sólo se hace lo aprendido.

Punto nº 2: hoy eres un robot, ejecuta las acciones sin pensar.

Te preguntas si acaso tu mundo no será otro, si no será que te has despertado en este y algo te ha insertado recuerdos, memoria, intención.

Estoy sentada en platea. Miro alrededor. A este lo conozco. Y a ese. Y a esa. A esa chica creo que la aprecio. Tengo padres y hermanos.

Punto nº 3: convéncete de que no pasa nada.

No voy a luchar porque nunca me ha servido.

Sigue actuando, sigue ejecutando, pilota tu cuerpo.

Solo haz. ¿Tienes miedo?

Mucho. Es lo único que siento. No sé quién soy ni por qué soy. Sólo soy. O es. No lo sé.

Mi vida es la misma hoy que ayer pero yo no soy la misma.

Punto nº 4: quizá somos máquinas dirigidas por alguien. Quizá estos momentos son momentos de auténtica lucidez.

Si me cortase picando cebolla, ¿sentiría dolor? El ejecutor que tienes dentro no admite la orden porque sabe que quizá ahora no lo sientas pero mañana, sí.

Va a pasar. Va a parar en algún momento.

A veces tienes pérdidas de memoria. Lo asumes. Ya conoces todo esto.

Pasan horas o días y vuelves en ti. Sientes cosas.

Tienes conciencia del yo.

Ya no veo mi vida en 8 mm. Ya no estoy despersonalizada.

Es entonces cuando no sé si es mejor esto o no sentir nada.

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