Quiero un amante

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Quiero un amante que me folle un par de veces por semana.

Que sea eso, un amante.

Quiero que venga a mi casa, me quite la ropa, me muerda los labios.

Quiero un chico atractivo y sano. Alguien en quien confiar. Quiero alguien que le guste experimentar, que encuentre sus límites conmigo.

Quiero que juegue conmigo y me adore follando. Que sepa mirarme, que sepa lamerme y comerme el coño. Que los juegos sean un fin y no un medio. Quiero que alterne besos en mi clítoris con su lengua.

Quiero que sepa lo que quiere. Quiero que me respete. Que esas citas de sexo sean una isla.

Me apetece esperarlo desnuda, de rodillas, lista para adorarlo, lamerle el glande, chupar su polla. Quiero dominarlo de rodillas. Curiosamente, una mujer posee todo el poder mientras hace una mamada de rodillas.

O esperarlo vestida y que me lo quite todo, un día con ansia, otro despacio. Y que convierta sus manos en poesía, me retuerza la ropa, que no sepa si prefiere follarme vestida o desnuda.

Quiero que me someta, con esa manera de hacerlo sin que quede más remedio de tanto que gimo. Que me ponga de espaldas a él, me levante el culo, juegue entre mis nalgas. Que me las abra y me coma, que me dilate, que beba, que se sacie.

Quiero que juegue con mi culo, que se agarre la polla y haga ademán de entrar. Que se quede ahí, empujando apenas, solo dilatando.

Quiero que me llene las nalgas de lubricante, que las haga suyas con manos ansiosas.

Quiero que me penetre un poco el culo. Quiero sentir ese dolor inicial y que se acerque a mi oído y me diga “shhhh, no voy a hacerte daño”.

Una vez, un amante me sodomizó poco a poco. Me dolió al principio y, mientras yo temblaba, me acarició la espalda y me susurró “Shhhh, tranquila, ya está dentro, disfruta”. Después me colocó de cara al espejo del armario, encima de la cama, ambos tumbados, yo con el culo alzado y, mientras me follaba, me dijo: “Mírate esa cara que tienes ahora. Recuérdala dentro de un rato, cuando te vayas a trabajar. Recuerda cómo te estaba follando”.

Anteriormente, la primera vez que nos acostamos, debido a historias que yo tenía en la cabeza, no me sentía segura de follar con él. No paraba de besarme y acariciarme. De pronto, introdujo su mano entre mis piernas y, con una mirada entre atónita y ardiente, me dijo “Tú estás deseando que te folle. Y lo voy a hacer”. Gracias a Dios.

Quiero un amante que haga de follarme su hobby. Quiero ser su pasatiempo.

Quiero que me sacie, que se sacie, quiero sonreír.

Y quiero que regrese a jugar conmigo.

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10 comentarios en “Quiero un amante

  1. Que relatoria tan intensa e interesante, pienso que sería bueno que las mexicanas tuvieran al menos ese tipo de pensamientos, ni que decir de expresarlos 😦

      • Víctor AV:

        Gracias por tus comentarios. Por mi experiencia (he vivido dos años en México), a las pocas mexicanas que se atreven a expresar este tipo de pensamientos se las tacha poco menos que de putas. Es un país tremendamente machista. En realidad, lo que hace falta son más hombres como tú 🙂

  2. Hola, he caído en tu página web de pura casualidad pero quiero decirte que tu artículo de “Quiero un amante” me ha encantado. Es muy sugerente para un hombre leer pensamientos tan bien esbozados y expresados. Entiendo perfectamente tu sentimiento. ¿Encontraste ya a tu amante?

    xxx

  3. Y yo quiero que me pases a ese amante de la sodomización suave. Justo las palabras que alguna vez me gustaría escuchar mientras me follan. “one woman ‘s trash is another ‘s wealth”

Talk to me, baby

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